BALEARES
La grúa de la Colònia de Sant Jordi es la más cara de España
La retirada de cualquier coche cuesta 180 euros más los 100 de multa.
elmundo.es 10/08/2018 - 08:34:09

La retirada de cualquier coche cuesta 180 euros más los 100 de multa

La Policía reconoce que es "muy cara"

Sancionan a un conductor por aparcar en un vado mal señalizado

180 euros de grúa más 100 euros de multa por aparcar en un lugar mal señalizado, ¡enhorabuena! Se encuentran en la Colònia de Sant Jordi (Ayuntamiento de Ses Salines), el municipio, junto con Zaragoza, que ostentan el dudoso honor de tener la tasa de la grúa municipal más cara de España y que multiplica por 6 los 30 euros de tasa que, por ejemplo, se paga en Zamora.

Un dudoso honor que no pocos afectados han podido descubrir en plena canícula veraniega por estacionar ante un vado permanente mal señalizado. Unas reclamaciones que son acogidas con resginación por los agentes de la autoridad municipal que reconocen que efectivamente «la grúa era muy cara».

Ahora bien, salvando la posible infracción cometida, cabe preguntarse si en este tipo de casos está justificada la retirada del vehículo sancionado por la grúa municipal de Ses Salines.

Pues bien, según el despacho de abogados Peydró, el Ayuntamiento pudo incumplir la Ley de Seguridad Vial, ya que ésta sólo permite retirar el coche, después de conceder la posibilidad de retirarlo al conductor que acuda enseguida; facultad que no se le dio en dicho caso.

Además, el vehículo sólo podía ser retirado por la grúa si generaba situaciones de peligro o se hubiese aparcado en zona de minusválidos. Situaciones que tampoco se dieron en el caso que nos ocupa. Tratándose de un vado permanente cuya placa apenas es percibida por los conductores que estacionan frente a la entrada del aparcamiento.

Incluso, el Ayuntamiento de Ses Salines exigiendo 180 euros de tasa municipal incumple el criterio de proporcionalidad al que está obligada toda Administración. Es decir, 180 euros no tienen justificación alguna, pues la Colònia no es, precisamente, Zaragoza, donde el ayuntamiento maño puede alegar costes si la grúa tiene que transportar un coche al aparcamiento municipal ubicado en el extrarradio de la ciudad. En este caso la grúa apenas tiene que recorrer 200 metros escasos hasta el aparcamiento municipal donde se depositan los vehículos sancionados.

Aparte de los posibles incumplimientos por parte del Ayuntamiento de Ses Salines, encima el vado estaba confusamente señalizado, pues hace unos años se instauró en la Colònia el sistema de estacionamiento regulado (O.R.A.), señalizándose el asfalto de sus calles con líneas azules y amarillas.

Tal sistema ya no rige, pero dichas rayas perduran pintadas, coexistiendo con las nuevas amarillas de los vados.

Pues bien, el vado aludido no protegía una puerta de garaje de su acera, sino que se refería a un aparcamiento del otro lado de la calle para que sus conductores puedan maniobras sin dificultad. Por tanto, el vado en sí ya era difícil de percibir, pero más lo era si se tiene en cuenta que su línea amarilla convive con las azules del antiguo ORA y si no hay un cartel de «prohibido aparcar».

¿Acaso interesa la confusión, dados los 180 euros de grúa municipal? Esa es la pregunta que se hace la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), ya que tan elevado precio, más que un servicio público esconde un afán recaudatorio desmedido por parte de unas autoridades municipales que se ensañan con el bolsillo de los contribuyentes.

Además, se da la casualidad que la tasa de la grúa antes era de 90 euros, duplicándose en un pleno municipal celebrado en invierno, con lo cual, y como ya ocurre con muchos temas que afectan a la Colònia, no se genera la alarma entre los veraneantes hasta que vuelven a sus casas; viviendas por las que también pagan sus impuestos.

El pasado año fue también muy polémica la instalación en la primera línea de la costa de unas farolas de cuatro metros de altura que sustituyeron a los puntos de luz que había en el conocido paseo de la Colònia. Una zona peatonal muy transitada y que está afectada por la protección que conlleva su proximidad con el Parque Nacional Marítimo Terreste de Cabrera.

Pese a las insistentes reclamaciones vecinales, el alcalde adscrito a Endavant, Bernat Roig, ha hecho caso omiso a las quejas de un grupo de vecinos que se lamentan de la contaminación lumínica que supone unas farolas que son más propias de una avenida urbana que de un paseo litoral en el que conviven Colònias de sargantanes y de especies vegetales protegidas como el limonium barceloi o el lirio de mar -pancratium maritimum.


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